Científicos chilenos buscan marcadores genéticos para predecir resistencia a la quimioterapia Imprimir
Abril de 2001

Investigadores de la U. de Chile estudiarán la leucemia

"La quimioterapia es uno de los métodos utilizados para controlar el cáncer, sin embargo, no siempre da resultado. Entre los problemas más graves que debe afrontar un paciente que padece esta enfermedad se incluye el desarrollo de la multirresistencia al tratamiento. Cuando esto ocurre la suerte está echada y no se pueden tomar otras medidas para salvar la vida del enfermo. A pesar de los grandes avances científicos un alto porcentaje de los pacientes sigue sufriendo de recaídas", señala el doctor Juan Segura-Aguilar, miembro del Programa de Farmacología Molecular y Clínica del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile .`

 

La situación es aún más compleja si se considera que la guerra contra la enfermedad es muy costosa. Por ejemplo, una persona recién diagnosticada de leucemia -que necesita quimioterapia- tendrá que disponer de una suma aproximada a los 25 millones de pesos para afrontarla. Si el tratamiento se prolonga, debido a las recaídas, el costo final del procedimiento podría alcanzar los 90 millones de pesos.

El doctor Segura-Aguilar está liderando un proyecto de investigación -con el cual concursará en el Fondef- cuyo objetivo es determinar marcadores genéticos vinculados a la multirresistencia. "La idea es saber qué pacientes, al momento del diagnóstico, la desarrollarán en el futuro. Para estudiar esta posibilidad se utilizará tecnología de punta, DNA arrays, que permitirá conocer la expresión de varios miles de genes en un mismo ensayo. De contar con esta información estaríamos frente a un gran avance médico ya que aumentaríamos el éxito de la quimioterapia, personalizando el tratamiento, y otorgando las dosis necesarias para cada persona. Evitaríamos así la aplicación masiva de protocolos internacionales, que no consideran el perfil específico de cada paciente", explica el especialista.

Por otra parte, según dijo, este proyecto podría significar un gran ahorro para la sociedad ya que Fonasa, isapres y los mismos pacientes, sabrían con antelación en qué casos la aplicación del tratamiento completo a un paciente multirresistente no le aseguraría la cura total.

"Cuando un individuo se somete a quimioterapia hay grandes costos que afrontar, no sólo económicos sino también psicológicos y físicos, debido a sus severos efectos secundarios. Nosotros queremos evitarle eso a una persona que genéticamente está determinada a obtener un mal resultado", añade el doctor Segura-Aguilar.

El especialista agrega que la multirresistencia a las drogas utilizadas para combatir las leucemias Mieloide (LMA) y Linfoblástica aguda (LLA), que esperan estudiar, es parte de un proceso de adaptación celular que depende del componente genético y polimórfico del paciente. Por lo tanto, cada sujeto presenta un perfil de ADN que podría determinar su capacidad adaptativa a las drogas, mientras que la mutación de sus genes o polimorfismo también influiría en el resultado final de este proceso.

"Los enfermos que sufren de cualquiera de las leucemias antes mencionadas y que por su perfil genético desarrollarán multirresistencia, podrían someterse a una quimioterapia alternativa personalizada o bien optar por un trasplante de médula ósea, que tiene un valor cercano a los 30 millones de pesos", dice Segura-Aguilar.

Entre junio de 1994 y diciembre de 1999, en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile J.J. Aguirre, se han tratado 76 pacientes afectados por estos tipos de cáncer, de ellos sobrevivieron 24, incluidos cuatro que han recaído en la enfermedad e igual número que aún no ha terminado el tratamiento. En tanto, en el Hospital del Salvador, entre 1990 y 1998, se atendió a 89 enfermos con LMA, con una sobrevida a cinco años de sólo el 11 por ciento. Asimismo, entre 1990 y 1997 se trató a 45 pacientes víctimas de LLA, de los que sobrevivió sólo el 24 por ciento.

Técnicas de predicción

Para conocer cuáles pacientes presentarán multirresistencia existen actualmente en el mercado varias tecnologías de punta que prestan este servicio. Una de ellas es el DNA arrays, que determina la expresión simultánea de miles genes en un mismo ensayo. "Se realiza en una membrana que puede incluir 7.000, 10.000 o 15.000 genes dependiendo de las membranas que se usen. De las células del paciente se extrae el RNA y después se sintetiza el DNA, que ha sido marcado con una sustancia que ayuda a su detección. Posteriormente se lo puede observar con un scanner especializado", señala el doctor Segura-Aguilar.

Otra técnica es SAGE, que mide la expresión de genes y permite descubrir nuevos polimorfismos o mutaciones de un gen que produce la misma proteína pero con diferente actividad. En cada secuenciación se analizan hasta 100 genes. El Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina cuenta con un equipo para realizar esta labor. "Otros métodos disponibles determinan el nivel de expresión de la proteína con Western blottning, también se puede establecer la actividad de ciertas enzimas claves en el proceso de desarrollo de multirresistencia y la citotoxicidad de cada droga que se usa en los diferentes protocolos por medio del análisis de células en cultivos que pertenecen a los pacientes diagnosticados", añade.

Productos naturales

El doctor Segura-Aguilar señala que existe un producto natural, el QX-1, que ha demostrado su toxicidad tanto en células multirresistentes de cultivo como en tumores sólidos. "Incluso ha logrado eliminar completamente tumores visibles implantados en el muslo de un ratón. Por eso pensamos que podríamos emplearlo en pacientes que están determinados genéticamente a la multirresistencia. Además, su uso implicaría una esperanza para las personas deshauciadas y su bajo costo permitiría extenderlo a todos los sectores socioeconómicos", plantea Segura-Aguilar.
El QX-1 es una sustancia nueva en la cual está trabajando el especialista de la Universidad de Chile y cuyos resultados aún están en estudio.

Los involucrados

El proyecto cuenta con la participación de diversos especialistas, entre los que se incluyen la directora del Programa Nacional de Drogas Antineoplásicas y de la Unidad Hematológica del Hospital del Salvador, Dra. María Elena Cabrera; la directora del Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas y de la Unidad Hematológica para niños del Hospital Roberto del Río, Dra. Myriam Campbell; la doctora Patricia Fardella, del Hospital Clínico de la Universidad de Chile; los doctores Pedro Advis, del Hospital San Borja Arriarán; Carmen Salgado, del Hospital Exequiel González Cortés; Hugo García del Hospital San Juan de Dios; Ana Becker del Hospital Sótero del Río; Paola Zolessi del Instituto de Hematología "R. Virchow"; Victoria Beresi del Hospital Luis Calvo Mackenna; y el Dr. Alvaro León, director de la Unidad Hematológica para adultos del Instituto "R. Virchow".

Cáncer y quimioterapia

El cáncer puede tratarse con cirugía, radioterapia o quimioterapia. Esta última controla principalmente la metástasis o ramificación a distancia de la enfermedad. "La célula cancerosa tiene la capacidad de desprenderse de su tejido original, viajar por el torrente sanguíneo y alojarse prácticamente en cualquier lugar del organismo, multiplicándose y dando origen a un nuevo tumor. Los órganos más afectados por este fenómeno son aquellos que reciben, por lo general, más aporte sanguíneo, como el hígado y el pulmón", explican los doctores Miguel Fodor y Claudia Gamargo en su libro "Ver lo que no queremos ver".

Los fármacos antitumorales desafortunadamente también agreden a las células sanas. Entre los efectos no deseados de la quimioterapia se incluye la disminución de los glóbulos blancos, rojos y plaquetas; diarrea, inflamación de la mucosa bucal y pérdida parcial o total del pelo, entre otros.

"Sin embargo, el uso de la quimioterapia, al hacer más lento el crecimiento tumoral impide que éste englobe y comprima fibras nerviosas, por lo que los pacientes tratados no requieren un uso tan masivo de analgésicos como los no tratados, pudiéndose retardar el momento en que se requiera el uso de los derivados de la morfina o hacer innecesario su uso. Además, la prolongación de la sobrevida puede ser en ocasiones bastante larga, algunas veces de varios años -como por ejemplo, en algunos cánceres de mama- siendo la calidad de la sobrevida compatible con todo tipo de actividades, incluso un desempeño laboral activo", explican los oncólogos.