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Inicio 2006 Alrededor de 18 mil chilenos sufren cada año de infartos cerebrovasculares
Alrededor de 18 mil chilenos sufren cada año de infartos cerebrovasculares PDF Imprimir E-mail
23 de enero de 2006
Este grupo se verá beneficiado por el plan Auge

  • El plan Auge incorporó recientemente los accidentes cerebrovasculares isquémicos en personas de 15 años y más, lo que significa que estos enfermos debieran recibir una atención rápida y oportuna que incluye rehabilitación y seguimiento.

Las enfermedades cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en la población mundial y se las considera responsables de gran parte de los problemas de invalidez en el adulto. Aunque en Chile no hay cifras precisas, se calcula que cerca de 18 mil personas sufren anualmente infartos o accidentes cerebrovasculares isquémicos, muchos de los cuales dejan con secuelas graves a los pacientes. El 2006 esta patología fue incorporada en el plan AUGE (Acceso Universal con Garantías Explícitas), impulsado por el Ministerio de Salud.

Si bien los accidentes cerebrovasculares no están constituidos únicamente por los infartos isquémicos, sino también por las hemorragias intraparenquimatosas y subaracnoideas, los más comunes son los primeros, por ello fueron éstos los que se añadieron a la lista ministerial que tiene prioridad sanitaria.

Un estudio llevado a cabo en Iquique por el doctor Pablo Lavados -académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile-, el cual fue publicado el año pasado en la prestigiosa revista Lancet, permite estimar que 27.000 chilenos sufren cada año un accidente cerebrovascular, de los cuales el 67 % serían de tipo isquémico.

"Hay tres tipos de infartos isquémicos: los trombóticos -en que se produce un trombo en el sitio del vaso, ocasionado habitualmente por una placa ateromatosa; los embólicos, en que el trombo o émbolo sale y se aloja en cualquier lugar, pudiendo ser de origen cardíaco o arterial; y, por último, los infartos lacunares, en que los pequeños vasos perforantes -que están en el interior del cerebro- sufren un proceso de engrosamiento de las paredes, lo que los lleva a taparse y generar, en consecuencia, pequeños infartos profundos", recalca el doctor Renato Verdugo, presidente de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile (Sonepsyn).

El doctor Verdugo, también académico de la U. de Chile, añade que en su gran mayoría estos infartos pueden prevenirse si se interviene en aquellos problemas que están asociados a la enfermedad, como la diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, arritmias y el cigarrillo.

"En Estados Unidos, por ejemplo, se han establecido políticas sanitarias para controlar los factores de riesgo, reduciendo de esta manera la incidencia de los infartos. Chile tendría que aspirar a lo mismo", apunta el doctor Verdugo.

El aviso

El doctor Jorge Tapia, académico de la Pontificia Universidad Católica, señala en el texto Tratado de Neurología Clínica -recientemente publicado por Editorial Universitaria- que en algunos casos un infarto puede estar precedido de un ataque isquémico transitorio, lo que podría considerarse un pre-infarto.

"Son déficits neurológicos focales que pueden presentarse como hemiparesia, afasia o ceguera monocular, con un inicio súbito y que duran menos de 24 horas, habitualmente sólo algunos minutos. Un tercio de estos pacientes hará -especialmente en los primeros días o semanas- una enfermedad cerebrovascular, por lo que requiere de un estudio médico", dice.

El doctor Verdugo añade que quienes sufren estas crisis transitorias deben consultar a la brevedad a un especialista para prevenir problemas mayores. "Si a una persona le duele el corazón en general se asusta y va al médico, pero cuando por algunos minutos pierde la visión en un ojo, siente que no tiene fuerzas en un brazo o una pierna, o le cuesta hablar, no reacciona con la misma prontitud y eso puede llegar a ser fatal", explica.

El médico añade que reaccionar rápido significa acudir al consultorio lo antes posible después de ocurrido el evento, porque eso permitirá a los especialistas actuar a tiempo. "En las crisis lo ideal es hospitalizar al enfermo en las primeras 24 horas para hacer exámenes y prevenir un infarto que podría dejarlo con secuelas permanentes", recalca.

Ahora bien, si la persona sufrió un infarto, entonces cada minuto es valioso y deberá ser llevado antes de una hora al médico. "Habrá que hacerle un escáner, un estudio etiológico y, en algunos casos, será necesario llevar a cabo análisis más sofisticados, como las angiografías y los estudios de coagulación. Todo esto está contemplado en el plan Auge", dice.

Reacción oportuna

Pero también es fundamental que los profesionales de la salud que trabajan en la red asistencial sean capaces de reaccionar en forma inmediata, haciendo un buen manejo de la presión arterial; de la hiperglicemia, ya que un suero glucosado tiende a ser dañino en estos enfermos; y de las altas temperaturas o fiebre, ocasionadas muchas veces por infecciones. "Hay que impedir que el infarto se extienda evitando que la presión arterial baje demasiado, ya que puede provocar una disminución de la irrigación cerebral. De igual manera hay que controlar el aumento de la glicemia en la sangre y la fiebre".

El doctor Verdugo añade que, esencialmente, hay tres medidas para ayudar al enfermo: la primera es la trombolisis, en caso de que un paciente llegue a un centro capacitado y pueda ser estudiado antes de tres horas de ocurrido el evento; la segunda es la prescripción de antiagregantes plaquetarios en quienes tuvieron un infarto trombótico; y, por último, un tratamiento anticoagulante para aquellos que fueron víctimas de un infarto embólico.

En algunos casos muy seleccionados, se puede realizar una endarterectomía o intervención quirúrgica destinada a destapar el vaso ocluido y disminuir el riesgo de que el infarto se repita.

También está contemplado en el Auge la rehabilitación, porque muchos de estos individuos resultan con hemiplejias, afasia o déficit neurológico. Asimismo, el programa incluye un seguimiento de los enfermos.

"Sonepsyn colaboró activamente en el diseño de la Guía Clínica del Accidente Cerebrovascular Isquémico del Adulto, el cual regirá a los equipos de salud en todo Chile de acuerdo al Plan Auge. En ese sentido nuestra sociedad también está interesada en ofrecer cursos de capacitación a todos los profesionales, incluidos los no especialistas, para que la normativa sea cumplida en forma adecuada y podamos colaborar mejorando la atención de la población chilena", resalta el doctor Verdugo.

 

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